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sábado, 26 de diciembre de 2015

Cada vez que nace un niño es señal de que Dios todavía cree en el ser humano

2015-12-25


  Estamos en época de Navidad, pero el aura no es de Navidad, sino más bien de Viernes Santo. Tantas son las crisis, los ataques terroristas, las guerras que las potencias belicosas y militaristas (EE.UU., Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania) conducen juntas contra el estado islámico, destruyendo prácticamente Siria, con una muerte espantosa de civiles y niños, como la misma prensa ha mostrado, la atmósfera contaminada de rencores y espíritu de venganza en la política brasileña, por no hablar de los niveles astronómicos de corrupción: todo esto apaga las luces de Navidad y ensombrece los pinos que deberían crear el ambiente de alegría y de inocencia infantil que todavía existe en toda persona humana.
Quién pueda ver la película Niños Invisibles, en siete escenas diferentes, dirigidas por directores de renombre como Spike Lee, Katia Lund, John Woo, entre otros, puede darse cuenta de las vidas destruidas de los niños en muchas partes del mundo, condenados a vivir de la basura y en la basura; y sin embargo, hay escenas conmovedoras de camaradería, de pequeñas alegrías en los ojos tristes, y de solidaridad entre ellos.
Y pensar que son millones en el mundo de hoy y que el propio niño Jesús, según las Escrituras, nació en un pesebre para animales, porque no había lugar para María, cercana al parto, en ninguna posada en Belén. Él se mezcló con el destino de todos estos niños maltratados por nuestra falta de sensibilidad.
Más tarde, ese mismo Jesús ya adulto dirá: "quien recibe a estos hermanos míos más pequeños, a mí me recibe". La Navidad tiene lugar cuando se da esta acogida, como la que el Padre Lancelotti organiza en São Paulo para cientos de niños de la calle bajo un viaducto, que contó durante años con la presencia del presidente Lula.
En medio de todas estas desgracias en el mundo y en Brasil, me viene a la mente una pieza de madera con una inscripción pirograbada que un interno de un hospital psiquiátrico de Minas me dio durante una visita que hice allí para animar al personal. En ella está escrito: «Cuando nace un niño es señal de que Dios todavía cree en el ser humano».
¿Puede haber un acto de fe y esperanza mayor que este? En algunas culturas de África se dice que Dios está de manera especialmente presente en los que nosotros llamamos "locos". Por eso son adoptados por todos y todos cuidan de ellos como si fueran un hermano o una hermana. Así se integran y viven en paz. Nuestra cultura los aísla y no los reconoce.
La Navidad de este año nos remite a esta humanidad ofendida y a todos los niños invisibles cuyos padecimientos son como los del niño Jesús, que ciertamente en el invierno de los campos de Belén temblaba en el pesebre. Según una antigua leyenda, se calentó con el aliento de dos caballos viejos que, en recompensa, adquirieron después completa vitalidad.
Vale la pena recordar el significado religioso de la Navidad: Dios no es un viejo barbudo con ojos penetrantes, ni un juez severo que juzga todas nuestras acciones. Es un niño. Y como niño no juzga a nadie. Sólo quiere vivir y ser querido. Del pesebre viene esta voz: «¡Oh, criatura humana, no temas a Dios! ¿No ves que su madre ha envuelto sus pequeños brazos? Él no amenaza a nadie. Más que ayuda, necesita ser ayudado y llevado en brazos».
Nadie mejor que Fernando Pessoa entendió el significado humano y la verdad del niño Jesús:
Él es el Niño Eterno, el Dios que faltaba. Es tan humano que es natural. Es el Divino que sonríe y juega. Por eso sé con toda seguridad que él es el Niño Jesús verdadero. Es un niño tan humano que es divino. Nos llevamos tan bien los dos, en compañía de todo, que nunca pensamos el uno en el otro… Cuando me muera, Niño mío, déjame ser el niño, el más pequeño. Tómame en tus brazos y llévame a tu casa. Desnuda mi ser cansado y humano. Acuéstame en la cama. Cuéntame historias, si me despierto, para que me vuelva a dormir. Y dame tus sueños para que juegue, hasta que nazca cualquier día que tú sabes cuál es.
¿Se puede contener la emoción ante tanta belleza? Por esto, todavía, a pesar de los pesares, podemos celebrar discretamente la Navidad.
Termino con este otro mensaje que tiene significado y que me encanta: «Todo niño quiere ser hombre. Todo hombre quiere ser rey. Todo rey quiere ser "dios". Sólo Dios quiso ser niño».
Abracémonos unos a otros como quien abraza al Divino Niño que se esconde en nosotros y que nunca nos abandonó. Y que la Navidad sea todavía una fiesta discretamente feliz.

lunes, 16 de noviembre de 2015

La urgencia de una ecología integral



Una de las afirmaciones básicas del nuevo paradigma es el reconocimiento de la relación de todos con todos, para constituir la gran red terrenal y cósmica de la realidad.


Coherentemente la Carta de la Tierra, uno de los documentos clave en esta visión de las cosas, afirma: «Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos forjar soluciones incluyentes» (Preámbulo, 3).

El Papa Francisco en su encíclica sobre el cuidado de la Casa Común se asocia a esta interpretación y sostiene que "por el hecho de que todo está estrechamente relacionado y que los problemas actuales requieren de una mirada que tenga en cuenta todos los aspectos de la crisis mundial" (nº 137), se impone una reflexión sobre la ecología integral, porque sólo ella da cuenta de la situación actual de los problemas del mundo.

Esta interpretación integral y holística ha recibido un refuerzo inestimable dada la autoridad con la que se reviste la figura del Papa y la naturaleza de su encíclica, dirigida a toda la humanidad y a cada uno de sus habitantes.

Ya no es sólo el desarrollo de la relación con la naturaleza, sino de los seres humanos con la Tierra como un todo y con los bienes y servicios naturales, los únicos que pueden mantener las condiciones físicas, químicas y biológicas de la vida y asegurar un futuro para nuestra civilización.


El tiempo urge y corre en contra de nosotros. Por lo tanto, todos los saberes deben ser ecologizados, es decir, puestos en relación unos con otros y orientados hacia el bien de la comunidad de vida. Igualmente todas las tradiciones espirituales y religiosas están llamadas a despertar la conciencia de la humanidad a su misión de ser la cuidadora de esta herencia sagrada recibida del universo y del Creador que es la Tierra viva, el único hogar que tenemos para vivir.

Junto con la inteligencia intelectual debe venir la inteligencia sensible y cordial y sobre todo la inteligencia espiritual, porque es la que nos relaciona directamente con el Creador y con el Cristo resucitado que están fermentando dentro de la creación, llevándola con nosotros hacia su plenitud en Dios (nºs 100, 243).

El Papa cita el conmovedor final de la Carta de la Tierra que resume bien la esperanza que deposita en Dios y en el empeño de los seres humanos: «Que nuestro tiempo se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por la intensificación de la lucha por la justicia y la paz, y por la alegre celebración de la vida» (nº 207).

Otra notable contribución proviene del conocido psicoanalista Karl Gustav Jung (1875-1961) que en su psicología analítica concede gran importancia a la sensibilidad y sometió a duras críticas el cientificismo moderno. Para él, la psicología no tiene fronteras entre cosmos y vida, entre la biología y el espíritu, entre el cuerpo y la mente, entre lo consciente y lo inconsciente, entre individual y colectivo. La psicología tiene que ver con la vida en su totalidad, en su dimensión racional e irracional, simbólica y virtual, individual y social, terrenal y cósmica y con sus aspectos sombríos y luminosos.

Supo articular todos los saberes disponibles, descubriendo conexiones ocultas que revelaban dimensiones sorprendentes de la realidad. Es conocido el diálogo que Jung mantuvo 1924-1925 con un indígena de la tribu Pueblo en Nuevo México (EEUU). Este indígena creía que los blancos estaban locos. Jung le preguntó por qué los blancos estarían locos. Y el indígena respondió: "Dicen que piensan con la cabeza". "Pero, por supuesto que piensan con la cabeza", respondió Jung. "¿Cómo piensan ustedes"? Y el indígena, sorprendido, respondió: "Nosotros pensamos aquí", y señaló el corazón (Recuerdos, sueños, pensamientos, página 233).



Este hecho transformó el pensamiento de Jung. Entendió que el hombre moderno había conquistado el mundo con la cabeza, pero había perdido la capacidad de pensar y de sentir con el corazón y de vivir a través del alma. Esta misma crítica la hizo el Papa cuando estuvo en la isla italiana de Lampedusa, donde cientos de refugiados se habían ahogado. "Desaprendimos a sentir y a llorar".

Por supuesto que no se trata de abdicar de la razón –lo cual sería una pérdida para todos– sino de rechazar la limitación de su capacidad de comprender. Hay que tener en cuenta lo sensible y lo cordial como elementos centrales del acto de conocimiento. Permiten captar valores y sentidos presentes en la profundidad del sentido común. La mente siempre está incorporada, por lo tanto está siempre impregnada de sensibilidad y no sólo cerebralizada.

En sus Memorias, dice, "hay tantas cosas que me llenan: las plantas, los animales, las nubes, el día, la noche y el eterno presente en los hombres. Cuanto más inseguro de mí mismo me siento, más crece en mí el sentimiento de mi parentesco con el todo" (p. 361).

El drama del ser humano actual es haber perdido la capacidad de vivir un sentimiento de pertenencia, algo que las religiones siempre garantizaron. Lo que se opone a la religión no es el ateísmo o la negación de la divinidad. Lo que se opone es la incapacidad de ligarse y religarse con todas las cosas. Hoy las personas están desarraigadas, desconectadas de la Tierra y del ánima que es la expresión de la sensibilidad y de la espiritualidad.

Si no rescatamos hoy la razón sensible que es una dimensión esencial del alma, difícilmente nos encaminaremos a respetar el valor intrínseco de cada ser, a amar la Madre Tierra con todos sus ecosistemas y a vivir la compasión con los sufridores de la naturaleza y de la humanidad.   


Sitio de  Referencia:
Página de Boff en Koinonía
http://www.servicioskoinonia.org/boff/
2015-11-13





jueves, 12 de noviembre de 2015

Denuncia profética: “cultura del descarte”

Todo anuncio del Evangelio implica la misión profética de la denuncia y  del testimonio contractual que el Papa Francisco enuncia como “cultura del descarte” o la que franciscanamente podríamos llamar la “injusticia ambiental”. Entendida ésta como el vínculo intrínseco entre pobreza, justicia  social y cuidado del ambiente.

http://www.fundacionoasis.org/legal.html

El respeto por la naturaleza y la paz van juntos, pero se les opone el ídolo del dinero que propicia una cultura del descarte, violenta los ecosistemas de la tierra, provoca conflictos humanos y conduce finalmente a la guerra. La presencia  del Papa Francisco en la isla de Lampedusa, en las periferias del mundo europeo desarrollado y en el encuentro con los excluidos “descartables”, hace un llamado a la conciencia de los cristianos y del mundo “desarrollado” a superar la cultura y de la indiferencia: “Hoy nadie en el mundo se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, de los que hablaba Jesús en la parábola del Buen Samaritano: vemos al hermano medio muerto al borde del camino, quizás pensamos “pobrecito”, y seguimos nuestro camino, no nos compete; y con eso nos quedamos tranquilos, nos sentimos en paz. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, a la globalización  de la indiferencia. En este mundo de la globalización  hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!... La globalización de la indiferencia nos hace “innominados”, responsables anónimos y sin rostro.

http://realidadqueconsume.blogspot.com.ar/2012/09/globalizacionrealidad-que-se-vive.html
“Adán, ¿dónde estás?, ¿Dónde está tu hermano?”, son las preguntas que Dios hace al principio de la humanidad y que dirige también a todos los hombres de nuestro tiempo, también a nosotros. Pero me gustaría que nos hiciésemos una tercera pregunta: “¿Quién de nosotros ha llorado por este hecho y por hechos como éste?”. ¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas?¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca? ¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos?¿ Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia la llorar, de “sufrir con”:¡ la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar! En  el Evangelio hemos escuchado el grito, el llanto, el gran lamento: “Es Raquel que llora por sus hijos…porque ya no viven”. Herodes sembró muerte para defender su propio bienestar, su propia pompa de jabón. Y esto se sigue repitiendo… Pidamos al Señor que quite lo que haya quedado de Herodes en nuestro corazón; pidamos al Señor la gracia de llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, también en aquellos que en el anonimato toman decisiones socio-económicas que hacen posibles dramas como éste”.[1]

Papa Francisco volverá a denunciar en otros mensajes  la mentalidad propia de la sociedad de consumo y del uso indiscriminado de los bienes. “Esta <<cultura del descarte >> tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todas. La vida humana, la persona , ya no es percibida como valor primario que hay que respetar y tutelar, especialmente si es pobre o discapacitada, si no sirve todavía – como el manuscrito – o si ya no sirve – como el anciano - . Esta cultura del descarte nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de los alimentos, cosa aún más deplorable cuando el cualquier lugar del mundo, lamentablemente, muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición. En otros tiempos nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante. El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se deshecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre! Invito a todos a reflexionar sobre la pérdida y del desperdicio del alimento a fin de identificar vías y modos que, afrontando seriamente tal problemática, sean vínculos de solidaridad y de compartición con los más necesitados”[2]

El cambio de estilo de vida y de modelo de desarrollo en el ministerio de Francisco adquiere urgencia la “conversión ecológica” y exige un compromiso personal que lleva a revisar la actitud ante el dinero. La postura del Papa Francisco tiene mucha consonancia con la denuncia al poder  del uso del dinero en el tiempo de san Francisco – Capítulo IV -  pide a sus hermanos que, para ingresar a la fraternidad, es necesario el  despojo de toda posesión y “manda que de ningún modo reciban dinero”.

Lamento, la Tierra
http://www.revistavidanueva.mx/content/la-tierra-saqueada-se-lamenta
El Papa Francisco en una de sus habituales homilías en Santa Marta, denuncia esta tentación de los católicos: “El dinero también enferma el pensamiento, también enferma la fe y la hace andar por otro camino. Y va más allá… De ahí nacen las envidias, las peleas, las maledicencias, las malas sospechas, los conflictos de hombre s de mente corrompida y privados de la verdad, que consideran la religión como una fuente de beneficios. ´ Yo soy católico, yo voy a Misa, porque eso me da cierto status. Me miran bien… pero por debajo hago mis negocios. Doy culto al dinero ´.  Y aquí hay una palabra que la encontramos tantas veces en los periódicos: ´Hombres de mente corrompida´. ¡El dinero corrompe! No hay escapatoria”.

“No podemos servir a Dios y al dinero. No se puede:¡O lo uno o  lo otro! Esto no es comunismo. ¡Esto es Evangelio puro! ¡Estas son las palabras de Jesús!¿Qué sucede con el dinero? El dinero te ofrece un cierto bienestar al principio. Está bien, después te sientes un poco importante y llega la vanidad que no vale, pero tú te sientes una persona importante: esa es la vanidad. Y de la vanidad a la soberbia, al orgullo. Son tres escalones: la riqueza, la vanidad y el orgullo.[3]

Conclusión:
La vocación de ser custodios, es decir a cuidar y custodiar el don gratuito de la vida y todo lo creado, es el desafío de una nueva evangelización. Asumir la cuestión social y ecológica  en la emergencia de la actual crisis ambiental es recuperar la actitud de estupor, de contemplación, de escucha de la creación y de la “escucha al clamor por la justicia”.[4]

Concluimos con este extracto de la audiencia papal: “Pero <<cultivar y custodiar>> no comprende sólo la relación entre nosotros y el medio ambiente, entre el hombre y la creación; se refiere también a las relaciones humanas. Los Papas han hablado de ecología humana, estrechamente ligada a la ecología medioambiental. Nosotros estamos viviendo un momento de crisis; lo vemos en el medio ambiente, pero sobre todo lo vemos en el hombre. La persona humana está en peligro: esto es lo cierto, la persona humana hoy está en peligro; ¡he aquí la urgencia de la ecología humana! Y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda: no es sólo cuestión de economía, sino de ética y de antropología. La Iglesia lo ha subrayado varias veces; y muchos dicen: sí, es justo, es verdad… Pero el sistema sigue como antes, pues lo que domina son las dinámicas de una economía y de unas finanzas carentes de ética. Lo que manda hoy nos es el hombre: es el dinero, el dinero, la moneda manda. Y la tarea de custodiar la tierra, Dios nuestro Padre la ha dado no al dinero, sino a nosotros: a los hombres y a las mujeres, ¡nosotros tenemos ese deber! En cambio hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos del beneficio y del consumo: es la <<cultura del descarte>>.[5]

“Alabamos a Dios por la belleza del cosmos y de la tierra, “jardín” maravilloso que confió al hombre para que lo cultivara y conservara. Conviene que los hombres recuerden que se encuentran en un “huerto” del inmenso universo, creado por Dios para ellos”.[6]


Fray Luis Scozzina ofm
Lic. en Espiritualidad Franciscana.
Director del Centro Franciscano de 
Estudios y Desarrollo Regional,
Campus UCA Rosario


CUIDADO DE LA CREACIÓN Y COMPROMISO SOCIAL
Una mirada franciscana desde la justicia ambiental
Fragmento del Capítulo VOCACIÓN HUMANA A SER CUSTODIOS

                            

[1] Papa Francisco. Mensaje en Lampedusa. 8 de julio 2013.
[2] Papa Francisco. Cf. Mensaje a la FAO, junio 2013.
[3] Papa Francisco. Extracto de una Homilía en Santa Marta, fuente Radio Vaticana.
[4] Cf. Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 188-192
[5] Audiencia general, 05/06/2013
[6] Juan Pablo II, Fragmento del Discurso pronunciado ante los líderes religiosos, Asís, 24 de enero de 2002

miércoles, 21 de octubre de 2015

Caminar es dialogar

www.franciscanos.org
Un don fundamental del ser humano es la capacidad de dialogar. Pero, en general, sabemos muy poco de esa ventaja que nos abre al infinito y la usamos deficientemente. Vamos a ver si aprendemos algo más para ser más humanos, para realizarnos en plenitud

Muchos piensan que el diálogo es una “conversación entre dos”, por oposición al monólogo, que se da cuando habla una sola persona.  No, no se trata solo de una conversación entre dos o más personas. Diálogo nada tiene que ver con dos. Se trata de avanzar comparando opuestos. El sentido reside más en el debate y en el avance, que en los interlocutores.

Etimológicamente la palabra diálogo viene del griego: tanto del lego, “que quiere decir juntar (de donde provienen  muchas palabras, desde leer, lógica y todo lo que termina en – logia y legio), como también la partícula diá, que tiene el sentido de atravesar, caminar, como la palabra diagonal, por ejemplo.  La dialéctica es el arte de dialogar y nadie lo confunde con una conversación entre dos personas.


Hemos sido creados para dialogar. Cuando Dios llamó a la vida, comenzó a dialogar con nosotros, con cada uno de nosotros. Por eso ya vinimos con una energía inmensa, que nos impele a la búsqueda infinita. Y venimos llenos de interrogantes, que se manifiestan a medida que vamos creciendo, si realmente crecemos.

Precisamente por eso, uno de nuestros esfuerzos tiene que ser romper con todos los bloqueos que impidan el desarrollo de nuestra fuerza propulsora. Nos enseñaron determinadas normas para saber cómo  detenernos y comportarnos; ahora tenemos que aprender normas para crecer y desarrollarnos.

Dialogar es caminar atravesando una región en la que vamos amontonando cosas a la vera del camino y en la que vamos siendo empujados por el juego de los opuestos, que nos lanzan de un lado al otro.

Podemos recordar las alusiones al diálogo entre los primeros compañeros de San Francisco, como recuerdan las biografías.  San Francisco ordenó, en la Regla para los Eremitorios, tener un diálogo espiritual todos los días. El diálogo parece ser el único método general en la escuela franciscana de oración.

Mientras “otras grandes escuelas” de espiritualidad presentan sus “métodos”, la escuela franciscana no tiene un método propiamente dicho. No podemos decir que sea un método rezar como rezó San Francisco. El método es un sistema para lograr determinada finalidad.   Si preguntamos ¿cómo hicieron entonces los hijos de San Francisco para crecer en el decurso de los siglos? En mi opinión, la mejor respuesta sería: a través del diálogo fraterno.

Al parecer, el diálogo franciscano fue siempre espontáneo e ingenuo, sin propósito alguno de alcanzar una meta. Pero fue continuo y eficiente. Los hermanos se reunían  no solo para alabar a Dios, sino también para andar por el mundo y para trabajar. Fueron grandes conversadores y confiaron mucho los unos en los otros. San Francisco dio el ejemplo, contando con frecuencia sus sueños, que entendía como “revelación del Espíritu Santo”, o participando de sus inspiraciones y presentimientos que consideraba como dones especiales: “El Señor me dio…”, “El Señor me condujo…”

Fray José Carlos Correa Pedroso
“Los ojos del espíritu”, Ed. Paulinas


Editado por: Marina Fiorino Sierra


miércoles, 22 de julio de 2015

San Francisco Solano


(1549-1610)

Nació en Montilla (Córdoba) y murió en Lima. De hidalga familia, tomó el hábito de San Francisco en su ciudad natal a los veinte años. Pasó al convento de Santa María de Loreto, junto a Sevilla, donde estudió filosofía y teología. Se ordenó de sacerdote y fue maestro de novicios en Arruzafa y San Francisco del Monte y luego se dedicó ardientemente a la predicación y a la caridad, sobre todo en época de epidemias, en Andalucía.

Quiso ir a Berbería, pero al saber que se pedían frailes de su Orden para el Perú, logró se le incluyese entre éstos, yendo allí en 1589, con la armada que llevó el virrey marqués de Cañete. En la travesía de Panamá al Callao naufragó, permaneciendo sobre restos flotantes de la embarcación tres días, hasta que fue salvado.

Aprendió lenguas indígenas, se dedicó a doctrinar los indios, recorriendo durante catorce años grandes territorios en Tucumán y Paraguay y siete en los del Perú, Chile, siendo amado y respetado por los indios.


Nombrado prior de los descalzos de Lima, rehuyó el cargo, marchando a Trujillo; pero elegido guardián del convento grande de Lima, tuvo que permanecer en él, hasta que, a sus insistentes ruegos, fue dispensado de desempeñarlo, aunque permaneció en la ciudad dedicado a la predicación y a la reforma de las costumbres.

Por la austeridad de su vida y ardiente caridad, túvosele en Lima, en vida, gran veneración, acrecentada con su muerte. Su cadáver fue llevado en hombros del virrey, el arzobispo y las personas más representativas de Lima y sepultado en la capilla de la cripta, debajo del altar mayor de San Francisco.

Iniciadas las informaciones canónicas y traspasadas a Roma, fue beatificado en 1675 y canonizado en 1726, año en que, con grandes fiestas, se le nombró patrono de Lima y de muchas ciudades de Sudamérica.
A semejanza de San Francisco Javier, apóstol de las Indias orientales, San Francisco Solano es llamado el apóstol de las Indias de Occidente y más exactamente, el apóstol de la América meridional.


Autor: José Tudela.(1952) San Francisco Solano.
AA. VV., Diccionario de Historia de España.
Tomo II, pp. 1198-1199.
Revista de Occidente. Madrid


Editado por Marina Fiorino Sierra

martes, 28 de abril de 2015

LA SALUD COMO TAREA ESPIRITUAL

Actitudes para encontrar un nuevo gusto por la vida
Anselm Grün y Meinard Dufner        
            Cualquier espiritualidad que pretenda inspirarse en el espíritu de Jesús tiene que contemplar la curación espiritual y material de la persona. Con esto no se alude sin embargo a ningún concepto o receta médica para la salud exterior. La autenticidad de nuestra espiritualidad no se manifiesta ni demuestra en la calidad de la salud corporal. No podemos someternos al efecto de los resultados espirituales como si toda enfermedad fuera un argumento de carencia de vida interior. Sabemos que la vida espiritual vigorosa puede beneficiar a la salud corporal y anímica y conservarnos en buena forma. Pero Dios puede también permitir una enfermedad para obligarnos a tomar conciencia de nuestras limitaciones y como oportunidad de buscarle más intensamente a Él y no sólo a nuestra salud. 
Anselm Grün,OSB nacido en el 14 de enero de 1945 en Baja Franconia, es un monje y sacerdote alemán, doctor en teología, famoso por unir la espiritualidad tradicional cristiana con la psicología moderna.

La enfermedad es una cualidad de la naturaleza humana creada. Sería fatal pensar que una vida espiritual sana  podría – debería – librarnos de todo riesgo de enfermedad. Eso sería manifiesta soberbia. La humildad nos lleva a reconocer nuestra condición de seres creados con limitaciones humanas y que esas limitaciones pertenecen a nuestra naturaleza, nos hacen conscientes de que podemos caer una y otra vez enfermos para encontrarnos en la enfermedad con las propias sombras, con lo negativo, con nuestra realidad.  Pero, comprenderemos también que toda enfermedad puede convertirse en el lugar de encuentro con Dios luminoso y profundo.

Si durante el tiempo de la enfermedad sabemos escuchar la voz de Dios y nos entregamos a Él, hemos encontrado la salvación en la enfermedad y ésta se convierte en fuente de bendiciones divinas para el enfermo y para los que le rodean. Es posible estar enfermo y sentir paz interior, alegría serena y afectos de agradecimiento a Dios que desea tocarnos con su mano amorosa en el lugar de la herida.
Dufner ingresó en 1966 a la abadía benedictina Muensterschwarzach. Estudió filosofía y teología .Fue director de la escuela de teatro en Egbert-Gymnasium Muensterschwarzach, donde hasta 1980 se desempeñó como profesor de arte.  De 1978 a 1982 fue rector de  seminario San Benito.

La salud personal es tarea espiritual de cada uno. Para gozar de buena salud  no es suficiente someterse a tratamiento con dosis de medicamentos. Es necesario además vivir conforme a las exigencias del Espíritu. La vida espiritual interpela al hombre en su totalidad sin excluir nada, ni separar nada, ni pasar por alto nada. Sólo así puede levantarse y curarse todo.  Pero también la enfermedad es en sí misma una tarea espiritual, porque es una llamada de Dios a reconocer el misterio de la vida que no consiste en encontrarse simplemente <en forma> sino en adquirir también conciencia plena de ser producto de la creación de Dios y objeto de su amor, de que estamos en camino hacia Él para encontrarle en la muerte, sin velos de misterio, y caer definitivamente en sus brazos misericordiosos. 

Sanos  o enfermos vivimos constantemente en la presencia del Señor.  Nuestro valor  como personas consiste en que Dios nos contempla  y dirige su palabra, más aún, que pronuncia una Palabra para que resuene en el mundo por nosotros y en nosotros, una Palabra única que desea hacerse oír por otros como melodía cantada en nuestra vida. Nuestro valor humano reside en la habitación de Dios dentro de nosotros. Ese Dios que habita ya en nosotros nos espera en la morada que Jesús nos tiene preparada junto al Padre. Sanos o enfermos caminamos hacia Dios que puede herir o sanar, provocar con salud o enfermedad a experimentarle en cada situación existencial como la única salud y salvación.
Editado por: Marina Fiorino Sierra


Fuente bibliográfica: NE narcea, S.A. de ediciones.  AGAPE Libros.  Bs. As 2006



martes, 7 de abril de 2015

"Cristiano es mi nombre, católico mi apellido, artista mi vocación"

Muchos han sido los  cristianos fervorosos que plasmaron su fe en el arte;representando las distintas etapas de la vida de Cristo, algunos pasajes  del Antiguo Testamento, así como representaciones de santos .
Compartimos con nuestros hermanos, una pintura realizada por Cristina Ibañez, sobre un maravilloso fraile, escogido por Dios para derramar su Divina Misericordia de una manera tan especial: el  Padre Pío.


Recordaremos que, Heredero espiritual de San Francisco de Asís, el  Padre Pío de Pietrelcina ha sido el primer sacerdote en llevar impreso sobre su cuerpo las señales de la crucifixión. Él ya fue conocido en el mundo como el "Fraile" estigmatizado.
El Padre Pío, al que  Dios donó particulares carismas, se empeñó con todas sus fuerzas por la salvación de las almas. Los muchos testimonios sobre su gran santidad  de Fraile, llegan hasta  nuestros días, acompañados por sentimientos de gratitud.
Sus intercesiones providenciales cerca de Dios fueron para muchos hombres causa de sanación en el cuerpo y motivo de renacimiento en el Espíritu.[1]

Por años, de cada parte del mundo, los fieles  fueron a este sacerdote estigmatizado, para conseguir su potente intercesión cerca de Dios. Cincuenta años experimentados en la oración, en la humildad, en el sufrimiento y en el sacrificio, dónde para actuar su amor, el Padre Pío realizó dos iniciativas en dos direcciones: un vertical hacia Dios, con la fundación de los "Grupos de ruego", hoy llamados “grupos de oración” y la otra horizontal hacia los hermanos, con la construcción de un moderno hospital: "Casa Alivio del Sufrimiento."  

El Padre Pío no había estudiado lenguas extranjeras, pero las entendía. No había estudiado francés, pero lo escribía. A la pregunta de su Director, el Padre Agustín, sobre quién le había enseñado francés, el padre respondió: Si la misión del Ángel Custodio es grande, la del mío es más grande aún, porque debe hacer de maestro explicándome otras lenguas.[2]

En  septiembre  los 1968 millares de devotos e hijos espirituales del Padre Pío se reunieron en un congreso en San Giovanni Rotondo para conmemorar juntos el 50° aniversario de los estigmas aparecidos en el Padre Pío y para celebrar el cuarto congreso internacional de los Grupos de Oración. Nadie habría imaginado que  a las 2.30 de la madrugada  del 23 de septiembre de 1968, sería  el doloroso final de la vida terrena del Padre Pío de Pietrelcina.

“El corazón de nuestro divino Maestro no conoce más que la ley del amor, la dulzura y la humildad. Pongamos nuestra confianza en la divina bondad de Dios, y estemos seguros de que la tierra y el cielo fallaran antes que la protección de vuestro Salvador”.  Padre Pío


                                                                              Editado por Lic.Susana Moreno
                                                                                             Catequista

domingo, 15 de febrero de 2015

Reconocimiento por la gracia de la fraternidad

La fraternidad es una dádiva y un don del amor paternal de Dios, porque se hace posible por la entrega de Cristo por nosotros. Debemos pues al Señor, quien se ha sacrificado por nosotros, la posibilidad y la realidad de ser-hermanos. Francisco así lo agradece, en un desborde de alegría: “A quien tanto ha soportado por nosotros, tantos bienes nos ha traído y nos ha de traer en el futuro, toda criatura del cielo, de la tierra, del mar y de los abismos, rinda como a Dios, alabanza, gloria, honor y bendición; porque ÉL es nuestra fuerza y fortaleza, el solo bueno, el solo altísimo, el solo omnipotente, admirable, glorioso, el solo santo, laudable y bendito por los siglos infinitos” (Ibid. 61s.)

.A todas las criaturas, con las que se sabe unido como hermano, les invita  a dar gracias porque se nos ha dado tener “un tal hermano” (Ibid.56) y ser en ÉL hermanos, Quien, como Francisco, experimente el dinamismo transformador del sacrificio de Cristo, cuyo fruto es la negación de sí mismo, y por lo mismo fundamento de toda comunidad, penetrará cada vez más por la celebración de ese sacrificio en lo más íntimo del misterio de la vida en fraternidad. Y no podrá menos de abundar también cada vez más en la acción de gracias al Padre, que por medio de Jesucristo, en el Espíritu Santo, nos ha dado la posibilidad de llamarnos, y ser real y verdaderamente hermanos.



            Es necesario dejarse penetrar cada vez más profundamente por este gran misterio de la fraternidad; ante todo, estando abierto a la gracia renovada de la Eucaristía que diariamente convoca a la comunidad, y por la que nunca acabaremos de dar gracias al Padre. Pero, luego hay que tener en cuenta que la gracia de “ser hermanos” debe ser continuamente reactualizada también en las circunstancias concretas de la vida de cada día, como Francisco lo recuerda a sus hermanos: “en señal del recuerdo de mi bendición y testamento, ámense siempre unos a otros”(Test 3), o como se dice en la Regla: “Y ámense mutuamente, como pide el Señor.’ Este es mi testamento, que se amen los unos a otros como yo los he amado’. Y muestren con obras el amor que se tienen mutuamente, como dice el Apóstol: ’No amemos de palabra y de boca, sino de obra y de verdad” (1R 11,5-6).[1]


[1] Fray Cayetano Esser, ofm . Engelberto Grau, ofm. Respuesta Al Amor. El camino franciscano hacia Dios, CEFEPAL 1981. Colección Alvernia


Editado por: Marina Fiorino Sierra

viernes, 16 de enero de 2015

Un Cristo intelectual no convierte a nadie

La importancia de la parroquia


En la Parroquia se juega el futuro de la Iglesia. Las parroquias deberían estar en estado de permanente conversión y de misión. Se puede caer en el error de transformar a la parroquia en una estación de servicios pastorales. 

La misioneriedad nos  lleva necesariamente, dada la conversión de las parroquias. Se hace prioritario repensar la parroquia. La llamada de Jesús es.... a la vida. El encuentro con Cristo no es el encuentro con una idea, es el encuentro con una persona. Entonces, deberíamos repensar la parroquia desde ese encuentro. La parroquia sería la responsable de promover ese encuentro.

La parroquia es el lugar por excelencia donde se realiza la inculturación. 

La parroquia es el centro del Documento de Aparecida. Debe ser comunidad viva. Comunidad de comunidades. La parroquia evangelizada tiene que ser evangelizadora. Es la célula viva de la Iglesia. Para hacerse comunidad de comunidades es necesario redescubrir el sentido misionero y el espíritu de comunión. La Fe en Jesucristo nos llega a través de la comunidad eclesial. Un objetivo central será el de reformular la estructura de la parroquia para ser comunidad de comunidades. El Espíritu Santo está activo. Tenemos que estar abiertos a la creatividad”. 


A los alejados hay que buscarlos
“Se necesita una pastoral familiar intensa y activa y vigorosa. Y una atención lúcida e inteligente a los jóvenes. Sin olvidarse de los ancianos. Las mujeres son las que más participan en la vida parroquial. Es necesario encontrar formas para  que los hombres participen más”.

Para renovar las parroquias antes que nada, es necesario el encuentro amoroso con Jesucristo. Una espiritualidad discipular, de quien sabe que es necesario aprender más. También,  las Homilías, para que no sean conferencias, sino más bien la actualización de las lecturas que se proclaman. Si hay un adjetivo que deben tener todas las parroquias es el ser misioneras.

“El Papa Francisco  insiste que deben ser comunidades incluyentes y fraternas. Hay que dejar atrás clericalismos y centralismos. Los alejados son un reto permanente: ¿por qué se han ido?”.



Una creatividad con nuevas ideas
En las parroquias debería al menos tenerse una vez a la semana la Lectio Divina. Inteligencia pastoral implica que se hace necesaria una creatividad que busque nuevas ideas.

La solidaridad debe ser la característica de toda parroquia y de toda comunidad. 
La parroquia debe tener la prioridad de la Misericordia. La parroquia no puede encerrarse en sĺ misma. Debe también, evangelizar el mundo de la política y el mundo de la economía. 

“Los Ejercicios Espirituales son necesarios y debemos facilitar mucho los retiros espirituales. Un Cristo intelectual no convierte a nadie. El demonio sabe más teología que todos nosotros. Es necesario tener el valor de romper un encerramiento. Es necesario compartir nuestra vivencia espiritual”. 

“De modo que el trabajo del párroco sea: el de armonizar. Ser director de orquesta. Organizar para vivir en sinfonía y no en cacofonía”.



Referencia bibliográfica:
Alfa Romeo.
diosexiste Resumen 15 Jan 2015 04:35:27 +0100 Número 2945