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lunes, 16 de noviembre de 2015

La urgencia de una ecología integral



Una de las afirmaciones básicas del nuevo paradigma es el reconocimiento de la relación de todos con todos, para constituir la gran red terrenal y cósmica de la realidad.


Coherentemente la Carta de la Tierra, uno de los documentos clave en esta visión de las cosas, afirma: «Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos forjar soluciones incluyentes» (Preámbulo, 3).

El Papa Francisco en su encíclica sobre el cuidado de la Casa Común se asocia a esta interpretación y sostiene que "por el hecho de que todo está estrechamente relacionado y que los problemas actuales requieren de una mirada que tenga en cuenta todos los aspectos de la crisis mundial" (nº 137), se impone una reflexión sobre la ecología integral, porque sólo ella da cuenta de la situación actual de los problemas del mundo.

Esta interpretación integral y holística ha recibido un refuerzo inestimable dada la autoridad con la que se reviste la figura del Papa y la naturaleza de su encíclica, dirigida a toda la humanidad y a cada uno de sus habitantes.

Ya no es sólo el desarrollo de la relación con la naturaleza, sino de los seres humanos con la Tierra como un todo y con los bienes y servicios naturales, los únicos que pueden mantener las condiciones físicas, químicas y biológicas de la vida y asegurar un futuro para nuestra civilización.


El tiempo urge y corre en contra de nosotros. Por lo tanto, todos los saberes deben ser ecologizados, es decir, puestos en relación unos con otros y orientados hacia el bien de la comunidad de vida. Igualmente todas las tradiciones espirituales y religiosas están llamadas a despertar la conciencia de la humanidad a su misión de ser la cuidadora de esta herencia sagrada recibida del universo y del Creador que es la Tierra viva, el único hogar que tenemos para vivir.

Junto con la inteligencia intelectual debe venir la inteligencia sensible y cordial y sobre todo la inteligencia espiritual, porque es la que nos relaciona directamente con el Creador y con el Cristo resucitado que están fermentando dentro de la creación, llevándola con nosotros hacia su plenitud en Dios (nºs 100, 243).

El Papa cita el conmovedor final de la Carta de la Tierra que resume bien la esperanza que deposita en Dios y en el empeño de los seres humanos: «Que nuestro tiempo se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por la intensificación de la lucha por la justicia y la paz, y por la alegre celebración de la vida» (nº 207).

Otra notable contribución proviene del conocido psicoanalista Karl Gustav Jung (1875-1961) que en su psicología analítica concede gran importancia a la sensibilidad y sometió a duras críticas el cientificismo moderno. Para él, la psicología no tiene fronteras entre cosmos y vida, entre la biología y el espíritu, entre el cuerpo y la mente, entre lo consciente y lo inconsciente, entre individual y colectivo. La psicología tiene que ver con la vida en su totalidad, en su dimensión racional e irracional, simbólica y virtual, individual y social, terrenal y cósmica y con sus aspectos sombríos y luminosos.

Supo articular todos los saberes disponibles, descubriendo conexiones ocultas que revelaban dimensiones sorprendentes de la realidad. Es conocido el diálogo que Jung mantuvo 1924-1925 con un indígena de la tribu Pueblo en Nuevo México (EEUU). Este indígena creía que los blancos estaban locos. Jung le preguntó por qué los blancos estarían locos. Y el indígena respondió: "Dicen que piensan con la cabeza". "Pero, por supuesto que piensan con la cabeza", respondió Jung. "¿Cómo piensan ustedes"? Y el indígena, sorprendido, respondió: "Nosotros pensamos aquí", y señaló el corazón (Recuerdos, sueños, pensamientos, página 233).



Este hecho transformó el pensamiento de Jung. Entendió que el hombre moderno había conquistado el mundo con la cabeza, pero había perdido la capacidad de pensar y de sentir con el corazón y de vivir a través del alma. Esta misma crítica la hizo el Papa cuando estuvo en la isla italiana de Lampedusa, donde cientos de refugiados se habían ahogado. "Desaprendimos a sentir y a llorar".

Por supuesto que no se trata de abdicar de la razón –lo cual sería una pérdida para todos– sino de rechazar la limitación de su capacidad de comprender. Hay que tener en cuenta lo sensible y lo cordial como elementos centrales del acto de conocimiento. Permiten captar valores y sentidos presentes en la profundidad del sentido común. La mente siempre está incorporada, por lo tanto está siempre impregnada de sensibilidad y no sólo cerebralizada.

En sus Memorias, dice, "hay tantas cosas que me llenan: las plantas, los animales, las nubes, el día, la noche y el eterno presente en los hombres. Cuanto más inseguro de mí mismo me siento, más crece en mí el sentimiento de mi parentesco con el todo" (p. 361).

El drama del ser humano actual es haber perdido la capacidad de vivir un sentimiento de pertenencia, algo que las religiones siempre garantizaron. Lo que se opone a la religión no es el ateísmo o la negación de la divinidad. Lo que se opone es la incapacidad de ligarse y religarse con todas las cosas. Hoy las personas están desarraigadas, desconectadas de la Tierra y del ánima que es la expresión de la sensibilidad y de la espiritualidad.

Si no rescatamos hoy la razón sensible que es una dimensión esencial del alma, difícilmente nos encaminaremos a respetar el valor intrínseco de cada ser, a amar la Madre Tierra con todos sus ecosistemas y a vivir la compasión con los sufridores de la naturaleza y de la humanidad.   


Sitio de  Referencia:
Página de Boff en Koinonía
http://www.servicioskoinonia.org/boff/
2015-11-13





jueves, 12 de noviembre de 2015

Denuncia profética: “cultura del descarte”

Todo anuncio del Evangelio implica la misión profética de la denuncia y  del testimonio contractual que el Papa Francisco enuncia como “cultura del descarte” o la que franciscanamente podríamos llamar la “injusticia ambiental”. Entendida ésta como el vínculo intrínseco entre pobreza, justicia  social y cuidado del ambiente.

http://www.fundacionoasis.org/legal.html

El respeto por la naturaleza y la paz van juntos, pero se les opone el ídolo del dinero que propicia una cultura del descarte, violenta los ecosistemas de la tierra, provoca conflictos humanos y conduce finalmente a la guerra. La presencia  del Papa Francisco en la isla de Lampedusa, en las periferias del mundo europeo desarrollado y en el encuentro con los excluidos “descartables”, hace un llamado a la conciencia de los cristianos y del mundo “desarrollado” a superar la cultura y de la indiferencia: “Hoy nadie en el mundo se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, de los que hablaba Jesús en la parábola del Buen Samaritano: vemos al hermano medio muerto al borde del camino, quizás pensamos “pobrecito”, y seguimos nuestro camino, no nos compete; y con eso nos quedamos tranquilos, nos sentimos en paz. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, a la globalización  de la indiferencia. En este mundo de la globalización  hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!... La globalización de la indiferencia nos hace “innominados”, responsables anónimos y sin rostro.

http://realidadqueconsume.blogspot.com.ar/2012/09/globalizacionrealidad-que-se-vive.html
“Adán, ¿dónde estás?, ¿Dónde está tu hermano?”, son las preguntas que Dios hace al principio de la humanidad y que dirige también a todos los hombres de nuestro tiempo, también a nosotros. Pero me gustaría que nos hiciésemos una tercera pregunta: “¿Quién de nosotros ha llorado por este hecho y por hechos como éste?”. ¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas?¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca? ¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos?¿ Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia la llorar, de “sufrir con”:¡ la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar! En  el Evangelio hemos escuchado el grito, el llanto, el gran lamento: “Es Raquel que llora por sus hijos…porque ya no viven”. Herodes sembró muerte para defender su propio bienestar, su propia pompa de jabón. Y esto se sigue repitiendo… Pidamos al Señor que quite lo que haya quedado de Herodes en nuestro corazón; pidamos al Señor la gracia de llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, también en aquellos que en el anonimato toman decisiones socio-económicas que hacen posibles dramas como éste”.[1]

Papa Francisco volverá a denunciar en otros mensajes  la mentalidad propia de la sociedad de consumo y del uso indiscriminado de los bienes. “Esta <<cultura del descarte >> tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todas. La vida humana, la persona , ya no es percibida como valor primario que hay que respetar y tutelar, especialmente si es pobre o discapacitada, si no sirve todavía – como el manuscrito – o si ya no sirve – como el anciano - . Esta cultura del descarte nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de los alimentos, cosa aún más deplorable cuando el cualquier lugar del mundo, lamentablemente, muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición. En otros tiempos nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante. El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se deshecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre! Invito a todos a reflexionar sobre la pérdida y del desperdicio del alimento a fin de identificar vías y modos que, afrontando seriamente tal problemática, sean vínculos de solidaridad y de compartición con los más necesitados”[2]

El cambio de estilo de vida y de modelo de desarrollo en el ministerio de Francisco adquiere urgencia la “conversión ecológica” y exige un compromiso personal que lleva a revisar la actitud ante el dinero. La postura del Papa Francisco tiene mucha consonancia con la denuncia al poder  del uso del dinero en el tiempo de san Francisco – Capítulo IV -  pide a sus hermanos que, para ingresar a la fraternidad, es necesario el  despojo de toda posesión y “manda que de ningún modo reciban dinero”.

Lamento, la Tierra
http://www.revistavidanueva.mx/content/la-tierra-saqueada-se-lamenta
El Papa Francisco en una de sus habituales homilías en Santa Marta, denuncia esta tentación de los católicos: “El dinero también enferma el pensamiento, también enferma la fe y la hace andar por otro camino. Y va más allá… De ahí nacen las envidias, las peleas, las maledicencias, las malas sospechas, los conflictos de hombre s de mente corrompida y privados de la verdad, que consideran la religión como una fuente de beneficios. ´ Yo soy católico, yo voy a Misa, porque eso me da cierto status. Me miran bien… pero por debajo hago mis negocios. Doy culto al dinero ´.  Y aquí hay una palabra que la encontramos tantas veces en los periódicos: ´Hombres de mente corrompida´. ¡El dinero corrompe! No hay escapatoria”.

“No podemos servir a Dios y al dinero. No se puede:¡O lo uno o  lo otro! Esto no es comunismo. ¡Esto es Evangelio puro! ¡Estas son las palabras de Jesús!¿Qué sucede con el dinero? El dinero te ofrece un cierto bienestar al principio. Está bien, después te sientes un poco importante y llega la vanidad que no vale, pero tú te sientes una persona importante: esa es la vanidad. Y de la vanidad a la soberbia, al orgullo. Son tres escalones: la riqueza, la vanidad y el orgullo.[3]

Conclusión:
La vocación de ser custodios, es decir a cuidar y custodiar el don gratuito de la vida y todo lo creado, es el desafío de una nueva evangelización. Asumir la cuestión social y ecológica  en la emergencia de la actual crisis ambiental es recuperar la actitud de estupor, de contemplación, de escucha de la creación y de la “escucha al clamor por la justicia”.[4]

Concluimos con este extracto de la audiencia papal: “Pero <<cultivar y custodiar>> no comprende sólo la relación entre nosotros y el medio ambiente, entre el hombre y la creación; se refiere también a las relaciones humanas. Los Papas han hablado de ecología humana, estrechamente ligada a la ecología medioambiental. Nosotros estamos viviendo un momento de crisis; lo vemos en el medio ambiente, pero sobre todo lo vemos en el hombre. La persona humana está en peligro: esto es lo cierto, la persona humana hoy está en peligro; ¡he aquí la urgencia de la ecología humana! Y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda: no es sólo cuestión de economía, sino de ética y de antropología. La Iglesia lo ha subrayado varias veces; y muchos dicen: sí, es justo, es verdad… Pero el sistema sigue como antes, pues lo que domina son las dinámicas de una economía y de unas finanzas carentes de ética. Lo que manda hoy nos es el hombre: es el dinero, el dinero, la moneda manda. Y la tarea de custodiar la tierra, Dios nuestro Padre la ha dado no al dinero, sino a nosotros: a los hombres y a las mujeres, ¡nosotros tenemos ese deber! En cambio hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos del beneficio y del consumo: es la <<cultura del descarte>>.[5]

“Alabamos a Dios por la belleza del cosmos y de la tierra, “jardín” maravilloso que confió al hombre para que lo cultivara y conservara. Conviene que los hombres recuerden que se encuentran en un “huerto” del inmenso universo, creado por Dios para ellos”.[6]


Fray Luis Scozzina ofm
Lic. en Espiritualidad Franciscana.
Director del Centro Franciscano de 
Estudios y Desarrollo Regional,
Campus UCA Rosario


CUIDADO DE LA CREACIÓN Y COMPROMISO SOCIAL
Una mirada franciscana desde la justicia ambiental
Fragmento del Capítulo VOCACIÓN HUMANA A SER CUSTODIOS

                            

[1] Papa Francisco. Mensaje en Lampedusa. 8 de julio 2013.
[2] Papa Francisco. Cf. Mensaje a la FAO, junio 2013.
[3] Papa Francisco. Extracto de una Homilía en Santa Marta, fuente Radio Vaticana.
[4] Cf. Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 188-192
[5] Audiencia general, 05/06/2013
[6] Juan Pablo II, Fragmento del Discurso pronunciado ante los líderes religiosos, Asís, 24 de enero de 2002

domingo, 5 de julio de 2015

Preservar la perspectiva singular del Papa: la ecología integral


              
El Papa Francisco ha realizado un enorme cambio en el discurso ecológico al pasar de la ecología ambiental a la ecología integral. Esta incluye la ecología político-social, la mental, la cultural, la educacional, la ética y la espiritualidad. Existe el peligro de que esta visión integral sea asimilada dentro del discurso ambiental habitual, no dándose cuenta de que todas las cosas, saberes e instancias están interligadas. 

Es decir, el calentamiento global tiene que ver con la furia industrialista, la pobreza de buena parte de la humanidad está relacionada con el modo de producción, distribución y consumo, la violencia contra la Tierra y los ecosistemas deriva del paradigma de dominación que está en la base de nuestra civilización dominante desde hace ya cuatro siglos, que el antropocentrismo es consecuencia de la comprensión ilusoria de que somos dueños de la cosas y que ellas solo tienen sentido en la medida en que sirven para nuestro disfrute.

                Esa cosmología (conjunto de ideas, valores, proyectos, sueños e instituciones) lleva al Papa a decir: “nunca hemos ofendido y maltratado a nuestra casa común como en los dos últimos siglos” (nº 53).

                ¿Cómo superar esa ruta peligrosa? El Papa responde; “con un cambio de rumbo” y todavía más con la disposición de “delinear grandes caminos de diálogo que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo (163). Si no hacemos nada, podremos ir al encuentro de lo peor. Pero el Papa confía en la capacidad creativa de los seres humanos que juntos podrán formular el gran ideal: “un solo mundo en un proyecto común” (164).

                Bien distinta es la visión imperante e imperial presente en la mente de quienes controlan las finanzas y los rumbos de las políticas mundiales: “un solo mundo y un solo imperio”.

                Para enfrentar los múltiples aspectos críticos de nuestra situación el papa propone la ecología integral. Y le da el fundamento correcto: “Dado que todo está íntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial, propongo que nos detengamos ahora a pensar en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales” (137).
Foto: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEisbTwCsq4E3lvnY5ogKA9NRKuCOKfwMLElPAoBOCXVLR31YWTp7pe_gZcJ04rQT92btw77-tKzo7SlW2-wCunGlo-lalVb7gZTVNZn6wBaIuaOjrHmVdhPOqR2jZUTP2tJt0mEd2lvO4mn/s1600/agroecologia.jpg
                El presupuesto teórico se deriva de la nueva cosmología, de la física cuántica, de la nueva biología, en una palabra, del nuevo paradigma contemporáneo que implica la teoría de la complejidad y del caos (destructivo y generativo). En esa visión, lo repetía uno de los fundadores de la física cuántica, Werner Heisenberg; “todo tiene que ver con todo en todos los puntos y en todos los momentos; todo es relación y nada existe fuera de la relación”.

                Esta lectura la repite el Papa innumerables veces, formando el tonus firmus de sus exposiciones. Seguramente la más bella y poética de las formulaciones la encontramos en el nº 92: “Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre Tierra”.

                Esa visión existe desde hace ya casi un siglo, pero nunca consiguió imponerse en la política y en la orientación de los problemas sociales y humanos. Todos seguimos siendo rehenes del viejo paradigma que aísla los problemas y busca una solución específica para cada uno sin darse cuenta de que esa solución puede ser dañina para otro de los problemas. Por ejemplo, el problema de la infertilidad de los suelos se resuelve con nutrientes químicos que, a su vez, penetran en la tierra y alcanzan el nivel freático de las aguas de los acuíferos envenenándolos.

                La encíclica podrá servirnos de instrumento educativo para apropiarnos de esta visión inclusiva e integral. Por ejemplo, como afirma la encíclica: “Cuando se habla de «medio ambiente», se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella” (139).

                Y continúa dándonos ejemplos convincentes: “Hoy el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente” [115].

                Si todo es relación, entonces la propia salud humana depende de la salud de la Tierra y de los ecosistemas. Todas las instancias se entrelazan para bien o para mal. Esa es la textura de la realidad, no opaca y rasa sino compleja y altamente relacionada con todo.

                Si pensásemos nuestros problemas nacionales en ese juego de inter-retro-relaciones no tendríamos tantas contradicciones entre los ministerios y las acciones gubernamentales. El papa nos sugiere caminos, que son certeros y nos pueden sacar de la ansiedad en la que nos encontramos frente a nuestro futuro común.

                Teilhard de Chardin tenía razón cuando en los años 30 del siglo pasado escribía: “la era de la naciones ya pasó. La tarea que tenemos por delante, si no perecemos, es construir la Tierra”, Cuidando la Tierra con tierno y fraterno afecto en el espíritu de san Francisco de Asís y de Francisco de Roma, podremos seguir “caminando y cantando”, como concluye la encíclica, llenos de esperanza. Todavía tenemos futuro y vamos a irradiar.


Fuentes:



viernes, 29 de mayo de 2015

COMO CONSTRUIR UNA UTOPÍA


Una utopía, largamente soñada y construida con la participación no sólo de numerosas personas, sino de tantas generaciones en el decurso de los siglos, no puede improvisarse. Es preciso por consiguiente, reencontrar sus bases, continuar sus líneas, rever los caminos, en fin, tener ideas muy claras con respecto a su concreción.

Una de las bases fundamentales es que el Dios de la Biblia siempre trabajó con la utopía de todo un pueblo y de toda la humanidad a través de la historia. La perspectiva tiene que ser universal, sin excluir ninguna cultura, ninguna religión, ninguna oveja del rebaño. Su pueblo tiene que extenderse por toda la olkoumene en una verdadera y amplia  visón ecuménica.

También es evidente que nuestra utopía del Evangelio tiene que ser profundamente libre (se basa en personas libres) y no puede quedar presa en ideología alguna. Las ideologías son el sueño de los algunos grupos de poderosos, no el sueño de los pobres y débiles de Jesucristo y Francisco.

En nuestra época, para tener una perspectiva de pueblo, uno de los principales y primeros puntos que hay que trabajar es de una mejor relación de justicia entre el hombre y la mujer. 
Nuestra fe profesa que Dios ha creado al hombre y a la mujer con la misma dignidad personal y con los mismos derechos, ambos a imagen suya.jpicfranciscanas.blogspot.com
Podemos decir que éste es uno de los signos de los nuevos tiempos, al que tenemos que darle todo el impulso posible, porque sus raíces interiores necesitan ser curadas. La perspectiva de nuestra utopía tiene que aprovechar todas las realidades posibles y alistarse frente a las experiencias negativas y las carencias del pueblo. Debe partir de los débiles. No trabajamos con poderes, sino con personas. Nuestra utopía siempre parte de la Cruz de Jesucristo, que asumió las nuestras….

Uno de los puntos fundamentales que los franciscanos pueden ofrecer al mundo de hoy y de siempre, es el de una comunidad  humana libre de presiones para comprar todo lo que aparece, es decir, una sociedad liberada del consumismo, que es uno de los mayores males que aqueja a nuestra sociedad contemporánea.

Giotto: Francisco renuncia a los bienes paternos
Partiendo del mundo de los desprotegidos, los franciscanos pueden mostrar también que el mundo de los medios de comunicación y el grueso de la opinión pública dirigida es el fruto del dinero, pues ésa es la utopía de los poderosos que, para realizarla, tienen la posibilidad de modificar el mapa de las naciones y dividirlas según sus intereses. Pero los débiles también están construyendo su mundo.  Y no es fácil prever si la gran utopía final va a ser construida con los ingentes recursos  materiales de los poderosos o, con la contribución lenta y con frecuencia más humana de los débiles.[1]

Editado por: Marina Fiiorino Sierra




[1] Corrêa Pedroso J., “Los ojos del espíritu”. Itinerario de Formación a la Contemplación en la Escuela de Francisco y Clara de Asís. Ed. Paulinas

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Vivir en contacto con la naturaleza no es sólo respetarla sino contribuir a eliminar el derroche de la sociedad

El Papa al Movimiento de Scouts Adultos: 
Ciudad del Vaticano, 8 noviembre 2014 (VIS).-Abrir camino en la familia, en la creación, en la ciudad, fue la exhortación que el Papa dirigió esta mañana a siete mil miembros de los scouts adultos italianos reunidos en el Aula Pablo VI con motivo del sesenta aniversario de la fundación de ese ramo del movimiento.
Sobre el primer camino para abrir, la familia, Francisco recordó que en esa comunidad de vida y de amor es donde se aprende a relacionarse con los demás y con el mundo. ''Gracias a la base adquirida en la familia -dijo- la persona es capaz de proyectarse en la sociedad, de frecuentar con positividad otros entornos formativos como la escuela, la parroquia, las asociaciones ... Así, en esta integración entre las experiencias asimiladas en la familia y las externas aprendemos a encontrar nuestro camino en el mundo. Para un movimiento como el vuestro basado en el aprendizaje permanente y en la elección educativa, es importante reafirmar que la educación en la familia es una opción prioritaria. ... El diálogo entre los cónyuges, la escucha y el intercambio mutuo son cruciales para que una familia sea serena y fecunda''.
Tocando el segundo punto, abrir camino en la creación, el Santo Padre reiteró que nuestro tiempo ''no puede ignorar la cuestión ecológica, que es vital para la supervivencia humana, ni reducirla a una mera cuestión política; de hecho, tiene una dimensión moral que afecta a todos, por lo que nadie puede desinteresarse. Como discípulos de Cristo, tenemos una razón más para unirnos a todas las personas de buena voluntad para la protección y la defensa de la naturaleza y el medio ambiente. La creación es un don que nos ha confiado las manos del Creador... Esta doctrina de nuestra fe es para nosotros un incentivo todavía más fuerte para una relación responsable y respetuosa con la creación: en la naturaleza inanimada, en las plantas y los animales reconocemos la impronta del Creador, y en nuestros semejantes su propia imagen''. Además ''vivir en estrecho contacto con la naturaleza.. no sólo implica respetarla, sino también comprometerse a contribuir a eliminar el derroche en una sociedad que tiende cada vez más a rechazar los bienes que son todavía utilizables y que se pueden pasar a los que pasan necesidades''.
Para abrir camino en la ciudad es importante llevar la alegría de los valores del Evangelio a las calles y barrios y ofrecer la propia aportación para la realización del bien común. en un diálogo justo y abierto con los diversos temas sociales y culturales. ''En una sociedad compleja y multicultural - concluyó Francisco- se puede testimoniar con sencillez y humildad el amor de Jesús por todas las personas, experimentando también nuevas formas de evangelización, fieles a Cristo y fieles a las personas, que en la ciudad viven a menudo situaciones fatigosas, y a veces corren el peligro de extraviarse, de perder la capacidad de ver el horizonte, de sentir la presencia de Dios. Entonces, la verdadera brújula que ofrecer a estos hermanos y hermanas es un corazón cercano, un corazón "orientado", es decir, con el sentido de Dios''.

''Sirven puentes, no muros'' dice Francisco en el XXV aniversario de la caída del Muro de Berlín

Ciudad del Vaticano, 9 de noviembre de 2014 (VIS).-
Después de rezar el Ángelus el Papa recordó que hace 25 años, el 9 de noviembre de 1989, caía el muro de Berlín, ''que durante mucho tiempo cortó en dos la ciudad y fue símbolo de la división ideológica de Europa y del mundo entero. 

La caída sucedió de improviso, pero fue posible gracias al largo y fatigoso esfuerzo de tantas personas que lucharon, rezaron y sufrieron para que sucediera; algunas de ellas llegaron hasta sacrificar su vida''. 

Entre estas personas tuvo un papel protagonista el Santo Papa Juan Pablo II. Recemos para que con la ayuda del Señor y la colaboración de todas las personas de buena voluntad, se difunda cada vez más una cultura del encuentro, capaz de derrumbar todos los muros que todavía dividen el mundo, y que no vuelva a suceder que seres humanos inocentes sean perseguidos e incluso asesinados a causa de su credo y de su religión. ¡Donde hay un muro hay un corazón cerrado!. ¡Sirven puentes no muros!''.

Después, señalando que hoy en Italia se celebra el Día del Agradecimiento, cuyo tema este año es:Nutrir al planeta. Energía para la vida, el Santo Padre se unió a los obispos en el deseo de que gracias a un esfuerzo renovado ''a nadie le falte el alimento diario que Dios da a todos 

Estoy cercano al mundo de la agricultura, y animo a cultivar la tierra de forma sostenible y solidaria. En este contexto, se desenvuelve en Roma la Jornada Diocesana para la custodia de la creación, cuyo objetivo es promover estilos de vida basados en el respeto del medio ambiente, reafirmando la alianza entre el ser humano, custodio de la creación y su Creador''.

martes, 11 de noviembre de 2014

''La responsabilidad con los pobres y marginados debe ser elemento esencial de toda decisión política''

Carta del Papa al G-20: 
Ciudad del Vaticano, 11 noviembre 2014 (VIS).-El Santo Padre ha escrito una carta pontificia a Tony Abbott, Primer Ministro de Australia, que presidirá la Cumbre de los Jefes de Estado y Gobierno de 20 países (G-20) que tendrá lugar el 15 y 16 de noviembre en Brisbane. La agenda de la reunión se concentrará en los esfuerzos para relanzar un crecimiento sostenible de la economía y en el imperativo -surgido durante la preparación de la Cumbre- de crear oportunidades de trabajo dignas y estables para todos. Ofrecemos a continuación amplios extractos del mensaje del Papa.

''Quisiera pedir a los Jefes de Estado y de Gobierno del G-20 que no olviden que detrás de estas discusiones políticas y técnicas están en juego muchas vidas y que sería lamentable que tales discusiones se quedasen sólo en declaraciones de principio. En el mundo, incluso dentro de los países pertenecientes al G-20, hay demasiadas mujeres y hombres que sufren a causa de la desnutrición severa, del crecimiento en el número de parados, por el altísimo porcentaje de jóvenes sin trabajo y por el aumento la exclusión social que puede desembocar en la actividad criminal e ,incluso, en el reclutamiento de terroristas. Además, hay una agresión constante al ambiente natural, resultado de un consumismo desenfrenado y todo ello producirá graves consecuencias en la economía mundial''.

''Tengo la esperanza de que se logre un consenso sustancial y real sobre los temas del programa. Del mismo modo, espero que la evaluación de los resultados de este consenso no se limite a los índices mundiales, sino que tenga también en cuenta la mejora real en las condiciones de vida de las familias más pobres y la reducción de todas las formas de desigualdad inaceptable. Expreso estas esperanzas de cara a la Agenda post-2015, que será aprobada durante la actual Asamblea de las Naciones Unidas y que debería incluir los temas vitales del trabajo decente para todos y del cambio climático''.

''El mundo entero espera del G-20 un acuerdo cada vez más amplio que pueda llevar, en el marco de la ordenación de las Naciones Unidas, al fin definitivo en Oriente Medio de la injusta agresión contra diferentes grupos, religiosos y étnicos, incluidas las minorías. También tendría que llevar a la eliminación de las causas profundas del terrorismo que ha alcanzado proporciones hasta ahora inimaginables; entre esas causas están la pobreza, el subdesarrollo y la exclusión. Cada vez es más evidente que la solución a este grave problema no puede ser exclusivamente de naturaleza militar, sino que también debe centrarse en aquellos que de una u otra manera alientan a los grupos terroristas con el apoyo político, el comercio ilegal de petróleo o el suministro de armas y tecnología. También es necesario un esfuerzo educativo y una conciencia más clara de que la religión no puede utilizarse como forma de justificar la violencia''.

''Estos conflictos dejan cicatrices profundas y producen en varias partes del mundo situaciones humanitarias insoportables. Aprovecho esta oportunidad para pedir a los Estados Miembros del G20 que sean ejemplo de generosidad y solidaridad a la hora de hacer frente a las necesidades de las víctimas de estos conflictos, especialmente de los refugiados''.

''La situación en Oriente Medio ha replanteado el debate sobre la responsabilidad de la Comunidad internacional de proteger a los individuos y los pueblos de los ataques extremos a los derechos humanos y del total desprecio del derecho humanitario. La Comunidad internacional y en particular los Estados Miembros del G20, deberían también preocuparse de la necesidad de proteger a los ciudadanos de cada país de formas de agresión, que son menos evidentes, pero igualmente reales y graves. Me refiero específicamente a los abusos en el sistema financiero, tales como las transacciones que condujeron a la crisis de 2008, y en particular a la especulación desligada de vínculos políticos o jurídicos, y a la mentalidad que ve en el máximo beneficio el objetivo final de toda actividad económica. Con una mentalidad que, en último término descarta a las personas nunca se logrará la paz y la justicia. Tanto a nivel nacional como a nivel internacional, la responsabilidad con los pobres y marginados debe ser, por lo tanto, un elemento esencial de toda decisión política''.

Editado por Marina Fiorino Sierra

Fuente:V.I.S. - Vatican Information Service. www.vis.va 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Custodio de Tierra Santa: “Un cristiano no puede tener miedo al mal”


 
© Public Domain 

Pizzaballa en el ENCUENTRO de Rímini

 "Nuestra esperanza viene del hecho de que el mal ha sido vencido por Dios. Satanás nunca podrá vencer"

Final del formulario
El Custodio de Tierra Santa, huésped del Meeting de Rímini, la gran cita que organiza el movimiento Comunión y Liberación cada agosto en Italia, explica qué quiere decir para un cristiano de Oriente Medio que "el Destino no ha dejado solo al hombre".

“El uso de la fuerza no resuelve nada, sobre todo sin una perspectiva de reconstrucción a todos los niveles: social, civil, económico”. Son las palabras llenas de certidumbre del padre Pierbattista Pizzaballa ofm, Custodio de Tierra Santa desde 2004, uno de los protagonistas en el Meeting de Rímini (Italia) celebrado la semana pasada.

“¿Oriente Medio, lugar de convivencia? Sí, ciertamente más que en cualquier otro lugar del mundo. Me explico con una realidad que todos conocemos”, afirma el Custodio: “Si en Italia, o en un país europeo, en Occidente, se produce un momento de encuentro/dialogo con personas de otras creencias y tradiciones religiosas, generalmente es dentro de un marco que lima las asperezas, enfatizando las virtudes: queremos ver lo mejor de ellos y ellos quieren hacer ver lo mejor de sí. En Oriente Medio, cuando se encuentra un judío, un musulmán, un copto, un armenio, cada uno sigue siendo él mismo”.

Después añadió que “la fe no es sólo una experiencia religiosa personal, sino que es también definición de una identidad personal y social. La religión es determinante, tanto en sentido estructural como en sentido histórico, cultural y humano. En Oriente Medio la religión entra en todos los aspectos de la vida cotidiana, pública y privada, y la permea en profundidad”.

El mal no tiene la última palabra

Pizzaballa quiso ir más allá del análisis de la complicada situación en Oriente Medio. “La mirada que debemos tener sobre cuanto sucede siempre necesita ser redimida, no puede no contar con la Providencia. La barca de Pedro siempre ha sido zarandeada por las olas, y siempre hay alguien – incluso dentro de la barca – que cree saber mejor lo que hay que hacer. Pero el cristiano sabe muy bien que el mal no es la última palabra del mundo, y que aunque Satanás dé batalla, no puede vencer”.

El Custodio comprende las dificultades de quien elige emigrar de Oriente Medio: “Si por un lado, humanamente, comprendo, por el otro intento dar a entender las importantes razones para quedarse. Pero siempre con mucho respeto y comprensión, porque hay que ser concretos, no sólo remitirse a un ideal”.

Solidaridad real
Al mismo tiempo quiere subrayar el bien que existe y que se ve. “La ciudad de Aleppo, en Siria, está desde hace meses sin agua, y la única salvación está en los pozos privados. No todos pueden tenerlo, obviamente. Y además, al faltar la electricidad (no hay más de dos horas al día), es también imposible obtener el agua, si no se tiene un generador. 

A su vez, el gasóleo para el generador es casi imposible de conseguir, y en todo caso carísimo... Es, en resumen, imposible para una familia normal lograrlo, es decir, es imposible para la casi totalidad de la población que ha quedado. Son las principales instituciones las que tienen posibilidad del pozo: mezquitas, hospitales, iglesias, etc. He visto personalmente a cristianos y musulmanes en fila en la Iglesia para obtener agua, y a cristianos llevar agua a vecinos musulmanes y viceversa”.

“En nuestro convento del Terra Sancta College de Aleppo no hay generador, pero un vecino musulmán tiene uno. Los demás vecinos, todos musulmanes, hacen la colecta para el gasóleo, el vecino mantiene el generador y los frailes sacan agua para el barrio”.

Es posible quererse

De sus palabras surge cuál es la verdadera necesidad de las poblaciones afectadas por los conflictos y las persecuciones: “Necesitamos de todo en Oriente Medio”, responde Pizzaballa “pero sobre todo de creer aún que es posible quererse. Los testimonios nos dicen que, a pesar de todo, esta fuerza vive aún”.

Concluye con una petición a quien, como nosotros, vive en una paz duradera:
 “Debéis ayudarnos a pasar página y a no ser esclavos de nuestros balances”.[1]


lunes, 1 de septiembre de 2014

Irak es la punta del iceberg, expresó el Card. Vegliò:

El presidente del Consejo Pontificio de la Pastoral para los emigrantes e itinerantes, cardenal Antonio María Vegliò, se reunió con el papa Francisco, el pasado 28 de agosto, en la Casa de Santa Marta. 

El purpurado relató especialmente al Santo Padre el drama de la población iraquí que huye de los yihadistas del llamado Estado Islámico. 



En declaraciones a Radio Vaticana, el cardenal Vegliò señaló que “la Iglesia debe ayudar precisamente a quienes tienen más necesidad, porque sus derechos son violados. 


Por tanto, la Iglesia que es para los pobres y para aquellos que no tienen voz, debe estar presente y no debemos cansarnos jamás de decir estas cosas, tanto en las homilías, en los discursos; y, eventualmente, como influencia en situaciones políticas”. 


Respecto de quienes se vieron obligados a abandonar Irak, y que son verdaderamente miles, el purpurado afirmó: “Yo los llamo evacuados y refugiados, porque escapan, porque si permanecen en sus lugares de origen son asesinados. Ahora, frente a los dramas de estas personas no logro comprender cómo se pueda decir –como se dijo– “volvámoslas a enviar a su país”. 

“Pero, digo, el cerebro que razona, ¿puede decir a uno que escapó de un país en el que lo habrían matado, “regresa a tu país?”. Yo creo que le falta no sólo la humanidad, sino también la inteligencia. Siento tener que decir esto. Y además, es gente que sufre: deja todo, escapa. Y no sólo en Irak”. 

Seguidamente el cardenal Vegliò afirmó que “ahora Irak es la punta del iceberg, porque allí está la situación más espantosa: hay asesinatos, matanzas mediante los modos bárbaros que conocemos, que vimos. Esta gente tiene necesidad ahora no sólo de las oraciones: la oración es importante, pero no basta; tiene necesidad de ayudas, tiene necesidad de que la comunidad internacional se haga cargo de ella. 


¿Cómo? Ha dicho bien el Papa en el avión, mientras regresaba de Corea: “Es necesario detener a esta gente”. ¿Y cómo? Precisamente: es la comunidad internacional la que debe evaluar los medios. Pero no como quien no quiere la cosa. 


Ahora, justamente, el Papa dijo: “Nosotros no podemos cerrar los ojos, no podemos hacer de cuenta que no sucede nada”, porque sería lo mismo, como cuando Hitler asesinaba a los judíos y después muchos han dicho: “¡Ah, no, no: nosotros no sabíamos nada!”: ¡toda hipocresía! ¡Es necesario hacer algo! 

La comunidad internacional, agregó el presidente del Consejo Pontificio de la Pastoral para los emigrantes e itinerantes, hace muy poco: es decir, la ONU y también un poco Europa que está más cerca, incluso geográficamente hablando de estos países”. 

“En mi opinión, agregó, Europa debería tener un poco más de sensibilidad. Lamentablemente, en Europa tenemos tantos problemas por los cuales, hablando egoístamente, uno piensa en sí mismo y piensa poco en los demás. Pero si pensamos en nuestros problemas –digo ‘nuestros’ como italianos– que ciertamente son graves, porque la economía no va bien, muchos no tienen trabajo, pero son siempre problemas relativamente más pequeños de los que tiene este pobre pueblo iraquí que escapa para no ser degollado. 

Ante la pregunta de cuáles son las esperanzas de la Iglesia para estos refugiados iraquíes, el cardenal Vegliò dijo: “Yo espero que Europa –algunos países ya comenzaron a hacerlo– sea sensible, les dé la posibilidad de ser acogidos en sus propios países –Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, España: ¡todos países ricos con respecto a estos pobrecitos!– yo espero que lo hagan también tras el impulso de la Iglesia”. 

“¡Y cuando hablamos de la Iglesia, concluyó, no pensamos sólo en el Vaticano o en la Curia! La Iglesia es una realidad presente por doquier, y la Iglesia tiene la sensibilidad para ayudar a estos pobrecitos, a estos emigrados, a estos refugiados, a estos evacuados”. (1)


(1) http://www.aica.org/13798-card-veglio-irak-es-la-punta-del-iceberg.html