Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Noticias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noticias. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de agosto de 2014

PRIMERA MUJER RECTORA EN LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD ANTONIANUM

La Congregación para la Educación Católica, es una de las nueve congregaciones de la Curia romana, que fue fundada por el Papa Sixto V  en el año 1588, para supervisar los estudios impartidos en las universidades de Roma y otras notables de la época como BoloñaParís o Salamanca.[1]
Dicha congregación,  ha publicado recientemente el Decreto con el que ha nombrado como nueva  Rectora de la Pontificia Universidad Antonianum in Urbe, para los próximos tres años 2014-2017, a la Hna. Mary Melon, SFA perteneciente a la congregación de  las Hermanas Franciscanas Angelinas; hasta ahora Decana de la Facultad de Teología de la misma Universidad.
Esta Casa de Altos Estudios, ubicada en la  Via Merulana, 124, de  Roma, Italia;  tiene incorporadas además de la Facultad de Teología; la  de Estudios bíblicos y Arqueología, Derecho Canónico, Filosofía; Instituto de estudios medievales, y Estudios religiosos.[2]
El  Gran Canciller de la PUA, Fr. Anthony Michael Perry, OFM, en su carta que acompaña al Decreto, agradeció a la mencionada Congregación por la designación, manifestando su agradecimiento a Fr. Martín Carbajo Núñez, OFM por los servicios prestados en últimos meses como Rector y manifestó vivamente sus felicitaciones a la Hna. Mary Melon, compartiendo con convicción la confianza expresada a través de la elección de la Congregación, con la certeza de que la audaz novedad de este nombramiento abrirá nuevos horizontes para la vida y las actividades académicas de estudio e investigación de la Universidad franciscana.[3]
La congregación a la que pertenece la flamante Rectora fue fundada en el 1884 por la  Madre Clara, que  dio vida a ésta Congregación, siendo recibidas con entusiasmo por el pueblo de Castelspina, en la región del Piemonte. En este lugar, con la ayuda del Padre Inocencio y el apoyo del pueblo, que vio en ellas un verdadero ejemplo de sencillez y dedicación a la población, Madre Clara guió la formación y la expansión de su Nueva Congregación.
Se abrieron varias casas donde las hermanas trabajaron acercándose a las familias, con su servicio en las parroquias, orfanatos, colegios y hospitales, comunicando un estilo de vida sencillo, Y fraterno, anunciando la paz y la reconciliación.[4]
Como expresara el saliente Rector, ésta buena noticia, de la designación de una RELIGIOSA para tan alto cargo concreta la premisa de que "la universidad es el instrumento imprescindible para el cambio social".
Congratulaciones Hna Mary Melon!!!
Que el Buen Dios multiplique Sus Dones y fortaleza y ahonde en su saber!!




[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Congregaci%C3%B3n_para_la_Educaci%C3%B3n_Cat%C3%B3lica
[2] www.antonianum.eu
[3] Notiziario Internazionale,  OFM Fraternitas . VOLUME XLVII • EDICIÓN 215 AGOSTO-SEPTIEMBRE 2014
[4] http://www.franciscanasangelinas.org/indexmadreclara.html

lunes, 9 de junio de 2014

Texto de las palabras del Papa Francisco en el encuentro interreligioso por la paz



En los jardines del Vaticano hoy se ha celebrado una oración por la paz, convocada por el papa Francisco en su viaje a Tierra Santa. Al concluir la ceremonia en la que cada una de las delegaciones rezó según su creencia religiosa, el Santo Padre recordó que "para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se necesita valor, una gran fuerza de ánimo".

Y recordó que "hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas... Pero nuestros esfuerzos han sido en vano". Y concluyó: "Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz".
A continuación las palabras del santo padre Francisco:
Señores presidentes
Los saludo con gran alegría, y deseo ofrecerles, a ustedes y a las distinguidas Delegaciones que les acompañan, la misma bienvenida calurosa que me han deparado en mi reciente peregrinación a Tierra Santa.
Gracias desde el fondo de mi corazón por haber aceptado mi invitación a venir aquí para implorar de Dios, juntos, el don de la paz. Espero que este encuentro sea el comienzo de un camino nuevo en busca de lo que une, para superar lo que divide.
Y gracias a Vuestra Santidad, venerado hermano Bartolomé, por estar aquí conmigo para recibir a estos ilustres huéspedes. Su participación es un gran don, un valioso apoyo, y es testimonio de la senda que, como cristianos, estamos siguiendo hacia la plena unidad.
Su presencia, señores presidentes, es un gran signo de fraternidad, que hacen como hijos de Abraham, y expresión concreta de confianza en Dios, Señor de la historia, que hoy nos mira como hermanos uno de otro, y desea conducirnos por sus vías.
Este encuentro nuestro para invocar la paz en Tierra Santa, en Medio Oriente y en todo el mundo, está acompañado por la oración de tantas personas, de diferentes culturas, naciones, lenguas y religiones: personas que han rezado por este encuentro y que ahora están unidos a nosotros en la misma invocación. Es un encuentro que responde al deseo ardiente de cuantos anhelan la paz, y sueñan con un mundo donde hombres y mujeres puedan vivir como hermanos y no como adversarios o enemigos.
Señores presidentes, el mundo es un legado que hemos recibido de nuestros antepasados, pero también un préstamo de nuestros hijos: hijos que están cansados y agotados por los conflictos y con ganas de llegar a los albores de la paz; hijos que nos piden derribar los muros de la enemistad y tomar el camino del diálogo y de la paz, para que triunfen el amor y la amistad.
Muchos, demasiados de estos hijos han caído víctimas inocentes de la guerra y de la violencia, plantas arrancadas en plena floración. Es deber nuestro lograr que su sacrificio no sea en vano. Que su memoria nos infunda el valor de la paz, la fuerza de perseverar en el diálogo a toda costa, la paciencia para tejer día tras día el entramado cada vez más robusto de una convivencia respetuosa y pacífica, para gloria de Dios y el bien de todos.

Para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se necesita valor, una gran fuerza de ánimo.
La historia nos enseña que nuestras fuerzas por sí solas no son suficientes. Más de una vez hemos estado cerca de la paz, pero el maligno, por diversos medios, ha conseguido impedirla. Por eso estamos aquí, porque sabemos y creemos que necesitamos la ayuda de Dios. No renunciamos a nuestras responsabilidades, pero invocamos a Dios como un acto de suprema responsabilidad, de cara a nuestras conciencias y de frente a nuestros pueblos. Hemos escuchado una llamada, y debemos responder: la llamada a romper la espiral del odio y la violencia; a doblegarla con una sola palabra: «hermano». Pero para decir esta palabra, todos debemos levantar la mirada al cielo, y reconocernos hijos de un mismo Padre.
A él me dirijo yo, en el Espíritu de Jesucristo, pidiendo la intercesión de la Virgen María, hija de Tierra Santa y Madre nuestra. Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica.
Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas... Pero nuestros esfuerzos han sido en vano. Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz.

Señor, Dios de Abraham y los Profetas, Dios amor que nos has creado y nos llamas a vivir como hermanos, danos la fuerza para ser cada día artesanos de la paz; danos la capacidad de mirar con benevolencia a todos los hermanos que encontramos en nuestro camino. Haznos disponibles para escuchar el clamor de nuestros ciudadanos que nos piden transformar nuestras armas en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón. Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para tomar con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, para que finalmente triunfe la paz.

Y que sean desterradas del corazón de todo hombre estas palabras: división, odio, guerra. Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén.

jueves, 5 de junio de 2014

5 de Junio: Día Mundial del Medio Ambiente

San Francisco de Asís Patrono de la Ecología

            El 29 de Noviembre de 1979, el Papa Juan Pablo II promulgó la Bula Inter Sanctos, en la cual declaraba  a San Francisco patrono de los cultores de la Ecología. Sin embargo, el Pobrecillo no puede ser contado entre los ecólogos, porque no se dedicó a dicha disciplina científica que no existía en su época. En sus escritos pocas veces encontramos la palabra “naturaleza”, porque prefería usar los nombres de las cosas: sol, luna, tierra, agua, etc.
            Los hombres aman y admiran a San Francisco porque ven cumplidas en él algunas aspiraciones que anhelan profundamente, como la alegría, la libertad, la paz y la armonía entre ellos mismos y de ellos con las cosas.

            Francisco respeta y ama a las criaturas porque reconoce  que el origen y el destino común de todos es Dios, creador y redentor. Por eso él alababa a Dios en nombre de las criaturas y también a través de ellas. Además estaba convencido que el Señor también manifiesta su voluntad por medio de sus obras. El mundo y las cosas son una palabra, un mensaje de Dios para los hombres, en espera de una respuesta. Viendo las criaturas a la luz del misterio de la creación y de la redención, Francisco comprende que ellas están confiadas a la responsabilidad del hombre, a su cuidado, y no simplemente librada a sus caprichos y antojos.
            En Francisco es claro el reconocimiento al hombre de su derecho de usar las cosas, pero también es claro el rechazo y la condena a cualquier tipo de abuso. El hombre no debe hacer uso de la creación produciéndose daño a sí mismo ni a su prójimo. En esta misma clave es que Francisco considera el trabajo como una gracia de Dios, para ser desarrollada con espíritu de fe y devoción; el hombre no puede mirar sólo su enriquecimiento ilimitado, también debe respetar la riqueza de la creación, que es limitada. Para Francisco el trabajo no significa dominar la tierra, sino custodiarla en nombre del Altísimo, Omnipotente y Buen Señor.

            Los ambientalistas consideran como un gran ejemplo la opción de la pobreza sumida por San Francisco, y como clave para frenar la actual explotación desenfrenada de los recursos naturales, motivada simplemente por la lógica del consumismo. La pobreza voluntaria, asumida como estilo de vida responsable (especialmente para los habitantes del primer mundo, que representan el 20% de la población mundial y consumen el 80% de la producción del mismo) podría reducir, e incluso frenar, el dramático derroche y destrucción de los recursos renovables y no renovables y también equilibrar la escandalosa desigualdad entre países desarrollados y subdesarrollados.
 (De recopilación de apuntes)

 Editó: Marina

jueves, 22 de mayo de 2014

Obispos argentinos proponen la oración de San Francisco para fiesta nacional

Junto a las reflexiones  “Felices los que trabajan por la paz” se propuso al pueblo de Dios y a todos los hombres de buena voluntad, una oración para que se rece la próxima fiesta patria del  25 de mayo.
Lo indicó la Conferencia Episcopal Argentina, en un comunicado en su web.
“Invitamos a que ese día en las diócesis del país, en las catedrales y santuarios, en las parroquias, capillas y en los hogares se ore por la convivencia pacífica de los argentinos utilizando la Oración por la Paz de San Francisco.


Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, que yo ponga el amor,
donde haya ofensa, que yo ponga el perdón;
donde haya discordia, que yo ponga la unión;
donde haya error, que yo ponga verdad;
donde haya duda, que yo ponga fe;
donde haya desesperación, que yo ponga esperanza;
donde haya tinieblas, que yo ponga  luz;
donde haya tristeza, que yo ponga alegría.


Señor, haz que yo no busque tanto: 
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.


Porque: dando es como se recibe,
olvidándose de sí es como uno se encuentra,
perdonando es como se recibe el perdón,y
muriendo es como se resucita a la Vida.[1]



[1]http://www.zenit.org/es/articles/obispos-argentinos-proponen-la-oracion-de-s-francisco-para-fiesta-